Pasar la noche en un refugio de montaña, a miles de metros de altura, es una experiencia reservada para valientes solitarios. Y, a la vez, una oportunidad única para disfrutar de la naturaleza en el más puro de sus estados.
Los datos son contundentes: tiene 54 metros de largo y está armado sobre un médano de otros 11 metros. Sus 276 escalones se continúan en forma de caracol y subirlos es una tarea para valientes. Aquellos que se animan reciben su compensación: una vista increíble que se pierde en el océano, en la playa y en los médanos.