El Parque Artificial Submarino se formó en 1963, cuando se hundieron deliberadamente seis colectivos urbanos de pasajeros pertenecientes a la ciudad de Buenos Aires a más de 30 metros de profundidad. Con el pasar de los años, la fauna marina se adueñó de los chasis y los utilizó como refugio.
Los tiburones en estas playas son famosos por nadar en la primera canaleta, a solo unos pocos metros de la orilla, mostrando sus aletas a los ocasionales visitantes y haciendo dudar a los pescadores de si llevar o no la línea con la tabla hasta pasando el primer banco de arena. Las posibilidades de una captura (o varias) de tamaños importantes son muchas, a pesar de su cercanía con los grandes centros urbanos de la costa, que lo mantienen entre las zonas más elegidas por los pescadores de esta especie.