El refugio quedó a mi costado y esa noche, como todas, dormí debajo de las estrellas sintiéndome parte de un universo al que no quería huirle y disfrutar.
Pienso que una carpa me hubiera aislado de la montaña y de su entorno, por eso opté por no llevarla. Deje de lado la seguridad que esta me hubiera brindado, me gusta sentir el poder de la naturaleza, pequeño y humilde ante la montaña sé que mi grandeza está en aceptar mi fragilidad, superar mis temores y en disfrutar y nutrirme del entorno. |