Corriendo el año 1910, la tala de bosques era llevada a cabo por los presidiarios de la cárcel de Ushuaia. El tren habilitado para transportar los troncos, recibió el nombre de "trencito del presidio", un ferrocarril de trocha angosta que funcionaba con locomotoras a vapor alimentadas por leña, el más austral del mundo.
Los recintos que lo componen corresponden a: Paleontología y Minería; Arqueología; Historia y Folklore; y Arte Infantil. Las piezas que en su interior se exhiben son de gran valor científico y museístico. Entre ellas se destacan amonites de más de 150 millones de años, material lítico del siglo pasado, monedas acuñadas en 1888 para circulación interna con el nombre del Gral. Rufino Ortega, minerales de la zona, troncos petrificados y especialmente una reconstrucción de un ictiosauro de 100 millones de años que fue hallado en las cercanías de la Cueva de las Brujas.