Una melodía suave empezó a endulzar el oído hace rato. En Villa Elena, al pie de la sierra de Comechingones, sólo el rumor de las acequias irrumpe en el silencio de la mañana, que se despereza lenta al noreste de San Luis. En medio del entorno sosegado, vecinos de a caballo saludan tímidamente, a mano alzada. |