Tiene la tranquilidad de un pueblo cordobés, con playas en las que se puede disfrutar del sonido del mar. Pero también tiene historia. Un lugar para el descanso, lejos de las multitudes.
Visitamos un desierto de sal a escasos kilómetros de la capital puntana. Un lugar donde la naturaleza nos invita a deslumbrarnos con su belleza y el silencio es el dueño indiscutido de la región.
Una melodía suave empezó a endulzar el oído hace rato. En Villa Elena, al pie de la sierra de Comechingones, sólo el rumor de las acequias irrumpe en el silencio de la mañana, que se despereza lenta al noreste de San Luis. En medio del entorno sosegado, vecinos de a caballo saludan tímidamente, a mano alzada.
Como un centinela vigilando San Martín de los Andes, el Cerro Chapelco, de 1.980 metros de altura, aloja uno de los centros de esquí más atractivos de la Patagonia. A 19 kilómetros de la aldea de montaña, este complejo de renombre internacional, con 20 pistas de dificultades diversas y excelente calidad de nieve, combina adrenalina y paisaje. La imponente vista del lago Lácar, el silencio de los bosques de lengas y la impresionante presencia del Volcán Lanín quebrando el horizonte cordillerano hacen de este lugar una opción única para practicar deportes de invierno.