Nos encontramos en Paso Marconi. Llueve y sopla un viento infernal. Cada tanto, las fuertes ráfagas de viento golpean el sobretecho de la tienda. No tenemos demasiadas opciones. Dormimos. Al día siguiente, subimos una dura pendiente, la última antes del Hielo Continental, mientras el cielo se pliega de nubes y el viento hace volar pedacitos de hielo por el aire. |