En nuestro país hay volcanes de una punta a la otra del mapa. Y muchos de ellos se pueden visitar, incluso incursionando dentro de los cráteres que alguna vez fueron un maremagnum de fuego y ahora albergan pacíficas lagunas. Un informe sobre los patagónicos Copahue, Lanín y Batea Mahuida; el riojano cráter Corona del Inca y los más de 800 conos volcánicos de La Payunia mendocina.
La zona de Río Pico no fue la excepción a otros ámbitos patagónicos. Sus principales ríos, como el Nilson y hasta el responsable del nombre de la región, se vieron superados en caudal.
A diferencia de otros parques andinos patagónicos, los bosques de esta reserva se encuentran cercanos a la costa marítima. Los cordones montañosos paralelos entre sí cruzan el parque con dirección noroeste a sureste y lo dividen en valles de muy difícil acceso.
A diferencia de las otras reservas de bosques andino-patagónicos, el valle del lago Puelo se caracteriza por su conexión trasandina y un microclima particular, y está ubicado a 200 metros sobre el nivel del mar.