El campo comprende 24 hectáreas de monte natural de variada vegetación autóctona, con senderos para recorrer que permiten admirar y disfrutar el paisaje, las plantas y la fauna silvestre. Sus ondulaciones, pendientes y lomadas, le dan un particular encanto, al igual que el agua que corre por sus acequias. Un mirador nos permite una amplia visión panorámica de la región así como apreciar diariamente la puesta del sol. Para alojarse contamos con una casa para un máximo de 6 personas. Disponemos además de dos piletas de natación, una de ellas para niños.
Una caminata sin grandes dificultades permite acceder al refugio. Luego de una hora por el bosque, el sendero culmina en un increíble mirador que nos devuelve el aliento.
Los datos son contundentes: tiene 54 metros de largo y está armado sobre un médano de otros 11 metros. Sus 276 escalones se continúan en forma de caracol y subirlos es una tarea para valientes. Aquellos que se animan reciben su compensación: una vista increíble que se pierde en el océano, en la playa y en los médanos.
Excursión que parte del muelle de la Villa navegando hacia la base del Mirador del Traful, donde puede apreciarse la magnitud de la acción eólica y la imponencia del lugar. Se cruza el lago en sentido Noroeste hasta la península Grande y desde allí se navega la margen norte unos 2000 metros hasta arribar a unos acantilados que caen a pique sobre el lago.
Cuenta con un sendero de interpretación natural de flora que termina en la Laguna del Cisne, de 2 horas de recorrido. Posee un mirador en la cumbre del Cerro Alarcón, con una hermosa vista del lago y las estribaciones cordilleranas.