En estas montañas y bosques podrás observar criaturas únicas y propias del lugar. Desde el evasivo pudú, el ciervo más chico del mundo, que habita densos cañaverales, y el huemul que transita entre la arboleda.
Siempre con la vista del cerro y sus nieves eternas, el camino enripiado atraviesa densos bosques de cipreses y coihues, característicos de la zona, y sorprende con hermosas vistas panorámicas que se asoman luego de las pendientes y las curvas.