Todos los días del mundo –desde hace 2285 años, cuando se encendió el faro de Alejandría– incontables cíclopes con cuerpo de torre abren sus ojos luminosos al atardecer y comienzan a “parpadear” desde las costas de los cinco continentes. A partir de aquel arquetipo de la isla de Pharos con una fogata en lo alto, el modelo de esos colosos de ladrillo ha cambiado poco y nada. |