Al río Quequén se lo debe dividir en dos partes en lo que se refiere a su fauna ictícola, debido a que una importante cascada llamada “La Cueva del Tigre” hace una gran división porque hasta allí llega la influencia de las mareas.
A la hora de hacer trekking (en versión corta), Laguna Capri es uno de los destinos posibles, con tentadores lugares para acampar junto al agua y una magnífica vista de todo el Fitz Roy. Otra opción es ir al Chorrillo del Salto, una cascada de algo más de 15 metros de altura, ubicada en el último tramo del río de las Vueltas.
Este sitio es también un buen lugar de camping y esparcimiento. Saliendo nuevamente a la ruta 259 retomamos el recorrido hacia la Estación de Piscicultura, distante a pocos kilómetros de allí, para conocer un lugar de cría de salmónidos.
Cuenta la leyenda que dos jovenes enamorados pasaban los dias en la cascada y que un dia los sorprendio una tormenta y al intentar protegerse resbalaron en las piedras y cayeron a la quebrada donde corre el arroyo.
Siempre con la vista del cerro y sus nieves eternas, el camino enripiado atraviesa densos bosques de cipreses y coihues, característicos de la zona, y sorprende con hermosas vistas panorámicas que se asoman luego de las pendientes y las curvas.
La cascada está sobre el arroyo Capioví y el lugar recibe el nombre de salto Capioví, donde se forma una pileta natural de hasta cuatro metros de profundidad en su caída. Este salto y el pequeño parque construido alrededor son, a su vez, uno de los principales atractivos turísticos de la provincia.
Se llega a la base del salto de unos 20 metros y de importante caudal en cualquier momento del año. El ruido es ensordecedor y es espectacular observar los alrededores del sitio que gracias a la generosidad del ambiente húmedo y cálido da lugar a una importante concentración de plantas y flores silvestres.