En el faldeo del mítico Cerro Uritorco, a 1200 m.s.n.m., encontraremos un manantial de termas bicarbonatadas a 38 º C, con una importante concentración de gas carbónico que le otorga efervescencia al agua.
La mina fue muy rica tanto durante el Tahuantinsuyu como – desde 1536 – la colonia española quedando vestigios de la pasada opulencia en las ruinas de las casas de los mineros, una especie de altar ceremonial que es llamado "La silla del inca" y una antigua capilla.