Con la estepa patagónica en toda su dimensión, entre guanacos y ñandúes, la sorpresa la depara la irrupción del profundo cañadón del río Pinturas, que esconde en sus aleros y cuevas la manifestación más espectacular del arte rupestre regional.
El lugar que estarás conociendo encontrarás pinturas rupestres en algunos sectores y restos de flechas y huesos.
Del otro lado del río Chubut alcanzarás a divisar a la “Buitrera” o “Gran Cañadón”, que es un sitio encajonado por paredes de mas de 100mts de altura con un recorrido de 6 Km.
Llegar hasta el centro implica alejarse apenas 11 kilómetros del centro de El Calafate, localidad que vive por estos días el vértigo del crecimiento inmobiliario. Al sur del lago, sobre la cadena montañosa Huyliche, se encuentra la Olla del Chingue, una suerte de cañadón en la montaña que durante el invierno se transforma en un recolector natural de nieve.
Cautivando la mirada con bellezas naturales, y el cuerpo con apasionantes excursiones y prestezas, esta comarca incluye paradas en el afloramiento granítico de Piedras Coloradas; en magníficos accidentes geográficos como El Sótano y el Cañadón de Las Ostras; y en la maravillosa zona de Sierra Grande, con su mística Meseta de Somuncura, y sus Playas Doradas.
Adelante, pasamos por el Cañadón Negro, una formación conocida como “los toboganes” y por la “paleta del pintor”, donde se destaca el óxido de azufre entre los muchos otros.
Entre las geo-formas, encontramos a la “familia de elefantes”, el “búho”, la “calavera”, la “procesión de monjas” y el atractivo “museo de cera”, entre las más destacadas.
Bayo constituye un entorno apropiado para principiantes y esquiadores avanzados, quienes disponen de 23 pistas señalizadas y 12 medios de elevación. Buenas pistas negras, nieve honda en el Cañadón y fuera de pistas inigualables que recorren bosques vírgenes desde la cumbre hasta la base.
La Quebrada del Condorito, que da nombre al área protegida, es un profundo cañadón en forma de “V” de 800 metros de altura y 1500 metros en su parte más ancha; desde cuyos bordes superiores es factible observar a casi el mismo nivel el suave planeo de los cóndores andinos.
Rodeado en cientos de kilómetros sólo por el constante rumor del viento patagónico, se abre el Cañadón del Río Pinturas. Allí, entre los pliegues de sus altos paredones, se descubre el arte rupestre de Cuevas de las Manos, donde pobladores de 9.000 años atrás sellaron su arte y su testimonio de vida.
La caverna se desarrolla a través de un río que erosionó la roca produciendo un túnel y por lo tanto quedó en superficie un techo que une las dos laderas de un cañadón. Ahora que estamos en ambiente les cuento la leyenda.