Es un importante yacimiento de cloruro de sodio (sal de cocina), con 6.500 ha y su explotación minera se remonta a 1900 cuando la Laguna del Bebedero evidenciaba ya una fuerte desecación.
Visitamos un desierto de sal a escasos kilómetros de la capital puntana. Un lugar donde la naturaleza nos invita a deslumbrarnos con su belleza y el silencio es el dueño indiscutido de la región.