Los límites de este Parque consisten casi totalmente en cordones montañosos, como el de las Pabas, de más de 2.000 m. de altura, Cerro Negro y Los Picachos.
Algunos ríos y arroyos, como el Lipeo, Porongal, Baritú, Pescado y otros, serpentean entre la abrupta topografía y corren torrentosos por desfiladeros abismales, hasta desembocar finalmente en el Río Bermejo.
Entre los mamíferos de mayor porte es característico el tapir, cuyas grandes huellas pueden verse en los senderos y bordes de cursos de agua. Otras especies comunes son el pecarí de collar, el zorro de monte, el coatí, el agutí y el mono cai.
Distribuidas por su rica geografía, en Baritú abundan las especies animales, varias de ellas en peligro de extinción, como el yaguareté, que subsiste en regiones apartadas, o el gato onza u ocelote, de pelaje amarillento y manchas oscuras.
Por su estado de conservación y su estratégica ubicación en las Yungas argentinas, este sitio ha atraído la atención de numerosos científicos, aunque su exploración se ve complicada por dificultades de acceso, limitándose los muestreos a las vecindades de la Sierra de las Pavas en el Angosto del Río Pescado.