Comenzamos el ascenso por rocas muy empinadas que nos obligan a mantener un precario equilibrio, la ruta se ve muy potente y escarpada. Algo que dificulta nuestro avance es la formación tabular de placas con una inclinación de unos 45º, esto nos obliga a ensayar pasos de “saltimbanqui”.
Después de un reparador descanso en el camping o en la única hostería del pueblo, la segunda jornada arranca bien temprano con una larga caminata por los sitios históricos que todavía resisten en impecable estado el avance de la naturaleza.
Justo José de Urquiza comenzó la construcción de la casa en 1848. Desde su inauguración, este espacio fue ejemplo de opulencia, progreso tecnológico y lujo. De hecho, fue la primera residencia en el país que tuvo servicio de agua corriente, todo un avance para la época.
Los lugareños advierten que la ruta al volcán Overo se cierra cuando hay temporales de nieve. Será la propia Gendarmería y la gente del lugar quienes desalienten al viajero a subir, aunque alardee de una 4x4 que supuestamente todo lo puede. Si el invierno es nevador, habrá que esperar hasta bien avanzada la primavera. Pero durante el otoño, cuando hay días de sol, se permite el avance hacia la cordillera.