Omnipresente a lo largo del Litoral, el río marrón seduce con fuerza a un costado de las rutas que se le plantan a la par. Ya desde su nombre marca un contraste contundente con la cinta gris del asfalto y exige atención especial: en guaraní, Paraná significa "pariente del mar". Sin embargo, no remite al océano sino a ese amigo de máxima confianza, que arroja melodías tenues cada vez que salpica las costas de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco y Misiones. |