Las islas pueden tener diversos orígenes (como la erosión y la sedimentación), en especial las que están ubicadas en mares y océanos.
En ocasiones, pueden ser formadas por procesos erosivos en los cuales una porción de tierra queda separada de un continente. El aumento del nivel del mar también provoca el surgimiento de islas, cuando se sumergen las tierras bajas y quedan separadas las zonas más altas de las islas.